LIMPIEZA DE FACHADAS

Con el paso del tiempo las construcciones acumulan impurezas (moho, hollín, hongos) que perjudican en forma notable a los materiales de estructura y terminación de un edificio. Poco a poco se comienzan a destruir ornamentos, cornisas y hasta el propio ladrillo se convierte en polvo. Para llevar a cabo una correcta reparación se han desarrollado distintos métodos, adecuadas a diferentes recursos y necesidades:

1.-Los tradicionales

Las tareas de limpieza consisten en el cepillado de las superficie con líquidos y químicos agresivos. Este método no permite una limpieza profunda. Luego del posterior lavado, los revoques flojos caen con la ayuda de elementos de remoción. Puede ser práctico para superficies pequeñas pero en edificios de envergadura es muy dificultoso y de alto costo.

2.-Hidrolavado con agua

La introducción al mercado de las hidrolavadoras (agua a presión) permitió el decapado mecánico y rápido de todas las impurezas. Las máquinas más sofisticadas poseen control de presión y temperatura del agua. Permite la incorporación de aditivos químicos que actúan según la patología de la impureza a remover. Su uso está muy difundido pero es necesario tener mucho cuidado con la potencia para no dañar los revoques y otros materiales.

Un aspecto negativo del hidrolavado con agua es que al producir la penetración de humedad desde la superficie exterior puede ocasionar la migración de sales.

3.-Hidrolavado con vapor

Los nuevos sistemas de limpieza de fachadas con vapor trabajan con presión de aire controlada y baja. Así, en forma de neblina remueve en forma efectiva cualquier tipo de impureza sin prácticamente dañar el material superficial de terminación.

La temperatura del vapor es de 30 a 150 grados Celsius con una presión máxima de 200 bar y un consumo de agua de 500 litros por hora. El decapado superficial se produce por un singular efecto remolino de las micro partículas y al tratarse de vapor se evita la penetración de humedad sobre la superficie.

Esta técnica permite remover con facilidad graffitis, sedimentos de smog, hollín y pinturas minerales. También quita capas de corrosión sobre cualquier tipo de metal.

Es un método de limpieza muy recomendado para preservar edificios de valor histórico que posean una gran cantidad de elementos ornamentales.

En cuanto al aspecto ecológico, produce un menor consumo de agua y en muchos casos no requiere de la incorporación de sustancias químicas tan agresoras a las construcciones y al medio ambiente.

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