Veredas rotas, responsabilidades

En caso de que una empresa de servicios públicos u otros autorizados, rompiese la vereda o calzada, debe comunicarse al Contact Center de la Ciudad (147) para realizar el reclamo correspondiente, indicando la dirección exacta de la apertura, y el GCBA procederá a reparar el frente afectado.

En caso de que una empresa de servicios públicos u otros autorizados, rompiese la vereda o calzada, la reparación de la misma será responsabilidad de la empresa. En este caso, el reclamo también puede realizarse ante el GCBA, que a su vez intimará a la empresa responsable.

En caso de la acera, si la misma se deterioró por el desgaste que surge del uso, el responsable de repararla es el propietario frentista.

El reclamo se puede realizar personalmente en el CGPC de su barrio, telefónicamente llamando al Contact Center 147 (de lunes a domingo de 8.00 a 20.00 hs) o a través de internet.

En caso de peligro por hundimiento de veredas interviene la Guardia de Auxilio en forma inmediata. Comunicarse telefónicamente al número 103 las 24 hs.

Cualquier ciudadano puede realizar el reclamo. Para realizar el reclamo personalmente, se requerirá la presentación del D.N.I. Este dato también se requerirá al realizar el reclamo por teléfono o por internet.

La Legislatura porteña aprobó ayer por unanimidad una ley que establece facilidades de pago para los vecinos y ONG que tengan que arreglar sus veredas.

Según la ordenanza Nº 33.721, de 1977, los frentistas son responsables de mantener sus veredas, salvo que se hubieran roto por una raíz de un árbol o por obras de una empresa de servicios. En esos casos, la obra corre por cuenta de la Comuna o de esa empresa. La multa al frentista que no la arregle si le corresponde va de 500 a 10.000 pesos. En pocos casos se aplica.

La nueva ley establece que, en los casos en que la vereda esté por arreglar, los frentistas (sean particulares, pymes u ONG) podrán pedirle al Gobierno que haga la obra y le dé hasta 12 cuotas bimestrales para pagarla. Este beneficio no podrá ser tomado por las grandes empresas, que deberán abonar al contado.

Otro caso. Cuando la vereda rota pertenece a instituciones religiosas, asociaciones vecinales, mutuales, asociaciones de trabajadores y ONG de beneficencia, y el Gobierno ya la arregló por considerarla peligrosa o porque estaba incluida en el presupuesto participativo, esas instituciones también podrán pedir facilidades. En este caso —vereda ya arreglada— no accederán a las cuotas ni los vecinos ni las empresas.

El autor de la ley, el macrista Mario Morando, dijo: "Esta ley brinda facilidades para quienes tienen que arreglar sus veredas y establece un sistema de registro para que los contribuyentes no terminen pagando arreglos que les corresponde a privados".

Es que cerca de 1.140.000 metros cuadrados de veredas de la ciudad -sobre 18 millones de metros cuadrados- están rotos, abiertos o necesitan alguna refacción, según los relevamientos del gobierno porteño. De ese número, un millón le corresponde a la comuna. Reparar cada metro cuadrado cuesta, en promedio, 66 pesos.

La responsabilidad del mantenimiento, según el artículo 1° del Código de Edificaciones de la ciudad, es del frentista -propietarios o copropietarios-, con excepción de los espacios públicos, las escuelas, los hospitales, los organismos públicos, y de aquellas veredas que estén levantadas como consecuencia del crecimiento de las raíces de los árboles.

"Por eso se diseñó un plan de reparación de veredas que tiene el objetivo de arreglar 250.000 metros cuadrados por año durante cuatro años, con una inversión anual de 15 millones de pesos", explicó Lía María, subsecretaria de Obras y Mantenimiento de la Ciudad.

Los barrios más afectados son Barracas, Nueva Pompeya, Villa Soldati, Villa Lugano, Mataderos, Liniers, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza, Saavedra y Coghlan. Pero el microcentro, San Telmo e incluso las peatonales Florida y Lavalle también tienen problemas.

"Por acá no se puede caminar. Y si llevas el carrito con el bebe, tenés que ir esquivando las baldosas flojas. Ni hablar del estado de las rampas", se quejó Florencia Montenegro, que vive en Villa Urquiza. Como Florencia, cientos de vecinos reclaman por arreglos o refacciones en las veredas porteñas. Según datos del centro de denuncias del gobierno, un promedio de 350 vecinos llaman por mes por este tipo de problemas. Desde 1999, los reclamos han sido más de 40.000.

"El problema es que hay que discutir en cada caso las responsabilidades de mantenimiento. El vecino muchas veces culpa al Estado y no sabe que la vereda es responsabilidad del frentista", indicó Lía María.

En ese punto coincide Osvaldo Loisi, de la Liga del Consorcista: "Las ordenanzas que complementan el código (de Edificación) tienen más de 50 años. Y es cierto que muchas veces los copropietarios ignoran que es su responsabilidad. Sin embargo, las administraciones, en general, son bastante responsables con respecto a este tema, porque si alguien se cae en la vereda los juicios por daños y perjuicios pueden ser fabulosos".

Independientemente de la responsabilidad del mantenimiento, los peatones tienen que sortear baldosas que obstaculizan su transitar. Según se informó desde el gobierno, para poder solucionar el problema se intimó a más de 4000 propietarios, entre los que figuran empresas de servicios privatizados, comercios, constructoras y consorcios de edificios, para que arreglen las veredas.

"Con las empresas de servicios, en general, no hay mayores problemas, porque ellos tienen que pedir un permiso para abrir la vereda y después de finalizada la obra tienen un plazo de 48 horas para cerrarla. El problema surge con las obras en construcción o con las aperturas clandestinas, que no quedan registradas. Lo que pensamos ahora es hacer un monitoreo constante que permita, mediante un software que ya está diseñado, entrecruzar esos datos y actualizarlos permanentemente", dijo Pedro López, director general de Obras Públicas de la Ciudad.

Una vez que reciben la intimación, los propietarios tienen un plazo de 60 días para arreglar las aceras. Cumplido ese período, son pasibles de una multa.

"Acá hay que aclarar una situación que es una realidad: ante la inacción o ausencia del Estado, el frentista dice "si el Estado no repara las veredas, por qué lo voy a hacer yo". Y eso es lo que estamos tratando de revertir", admitió López.

Etiquetas: